
San Pedro de Macorís en los primeros años del siglo XX fue llamada la tasita de oro y todo motivado a la producción de la industria azucarera, en su territorio estaban asentados los ingenios Consuelo, Quisqueya, Santa Fe y Porvenir de propiedad estatal y los privados Angelina y Cristóbal Colon del grupo Vicini. Este progreso económico sentó las bases para un desarrollo étnico en San Pedro de Macorís contribuyendo a la inmigración de árabes, cubanos, puerto- riquieños, españoles, haitianos, ingleses y cocolos todos los cuales se instalaron en el pueblo atraído por la bonanza económica. Todos estos inmigrantes han dejado su huella cultural, artística y gastronómica lo cual hoy es un orgullo de la República Dominicana.




